Y con lo fácil y gratis que es aprender aún me sorprendo viendo como en Málaga, no se dirige la mirada al exterior. La ciudad que se paraliza, perdió hace tiempo la capacidad de aprender. Algún día llegará el momento en el que los que dirigen el destino cultural de la ciudad salgan a estudiar las experiencias de otras metropolis en profundidad y no por reacción porque depender del sol y la construcción no es suficiente. No hace mucho se vociferaba al estilo “cenachero” que Málaga era, la quinta capital de España aunque nadie supiera realmente en qué. Es importante salir para enfrentarnso a nuestros propios miedos e inseguridades. En definitiva, poner en perspectiva la ciudad y ver que no tenemos las mejores playas del mundo, ni el mejor clima, que ni Picasso, ni Banderas podrán seguir sosteniendo eternamente el orgullo malagueño. Pero sí, es verdad, tenemos actividades culturales a lo largo de todo el año, disfrutamos de una ciudad agradable, unas infraestructuras aceptables, unas gentes generalmente encantadoras y una estupenda climatología (por lo menos así fue hasta el invierno de 2010) pero no hemos sido capaces de ilusionar a los ciudadanos, crear artistas, desarrollar una industria creativa y por ello también hemos fracasado porque no hemos conseguido generar audiencias y mucho menos ciudadanos que participen.
Es vital tener un plan estratégico de la cultura que dirija esfuerzos coordinados y trabaje con distintos grupos de interés. En Málaga a menudo se observa como cada uno va a lo suyo, en la especialidad de “duplicar esfuerzos”, sin preguntar, como si todos entes públicos y privados, especialmente los primeros, ostentasen desde su “posición de despacho” un conocimiento infinito e infalible. Infalibilidad peligrosa porque no es permeable a las grandes ideas que pocas veces nacen de las intrigas políticas.
Como epílogo y volviendo a Edinburgh terminaré destacando que a diferencia de otras ciudades se palpa una política del bien superior cultural que no “cutrural” de puertas abiertas. Recuerdo que tanto fue así que durante una recepción en el Ayuntamiento el propio Alcalde, George Grubb, y su “Concejal” de Cultura se acercaron a nosotros (a mi socio Fabricio Chavarro y a mi) para preguntarnos sobre nuestras experiencias en el ámbito de los Festivales y en especial sobre el proyecto de candidatura de Málaga a Capitalidad Europea de la Cultura. El Alcalde, acompañado en todo momento por el concejal de cultura y el de turismo nos explicó: “(…) el turismo se ha hecho fuerte con la cultura, o la cultura se ha hecho fuerte en el turismo que viene a ser lo mismo porque lo que interesa a esta ciudad es atraer visitantes y aunar esfuerzos”. Señores gobernantes pero… ¿tan difícil es entender esto?




