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Drones para filmación aérea

Heineken_Drone1Hace unos meses llevamos a cabo un trabajo interesante con drones para la conocida cervecera Heineken. Más allá de superar algunas dificultades e incluso innovar en los sistemas de filmación gracias a la ayuda de un grupo hispano-holandés de magníficos profesionales nos encontramos, casi de repente, con la “inseguridad” de la situación legal. Volar drones, de acuerdo a la normativa de Seguridad Aérea, no era tarea fácil. Aún así y viendo que la normativa no estaba clara o, mejor dicho, era ridículamente taxativa en algunos aspectos decidimos aplicar la estrategia de “no hacer mucho ruido”. No hacer mucho ruido en nuestro argot es aplicar la lógica como no volar el drone en lugares públicos, evitar la densidad de población, evitar cables de tensión, nunca sobrevolar una carretera o autopista, entre otros. Aún así la falta de regulación es siempre un factor de tensión permanente y adicional que acechaba a esta producción audiovisual que, por otra parte, y desde el punto de vista de producción no revestía mucha dificultad.

El motivo de este post, que quería escribir desde hacía algunas semanas, viene al caso por el anuncio que hacía la ministra, Ana Pastor, quien declaró recientemente querer “aprovechar el gran potencial económico que tiene este sector emergente”. Es importante y, en esto estoy también estoy de acuerdo, en que hay que crear un marco que nos permita adaptarnos “al desarrollo de las nuevas tecnologías pero garantizando la seguridad”, ha precisado la ministra.

No en vano las estimaciones de la Comisión Europea estiman que para la próxima década esta industria acapare el 10% del mercado aeronáutico.

La falta de regulación ha impedido hasta el momento el desarrollo de un sector que cada día se me antoja transversal. Aunque a efectos de este artículo me interesa más su uso en grabaciones audiovisuales que otra cosa el hecho es que la futura norma podría crear multitud de nuevos productos y servicios, puestos de trabajo, en áreas o sectores tan dispares como operaciones de investigación y desarrollo, extinción de incendios, levantamientos aéreos, filmación y actividades de vigilancia, publicidad aérea y operaciones de emergencia, búsqueda y salvamento, entre otras actividades.

Con objeto de garantizar la seguridad, por el momento, se mantiene la prohibición de sobrevolar ciudades y núcleos urbanos.

En relación al tipo de aeronaves autorizadas existirán tres categorías. Aeronaves inferiores a los 2 kilos, drones de peso hasta los 25 y aquellos con peso superior a los 25.
Lo que será común a todos estos tipos de aparatos es que deberán llevar una placa de identificación. También los pilotos profesionales de drones deberán de contar con cualquier licencia de piloto que demuestre que posee el conocimientos necesario.

A pesar de lo anterior hay que remarcar que una de las principales aportaciones de este marco provisional hace referencia a la no necesidad de inscripción en el Registro de Matrícula de Aeronaves de aquellos drones que tengan peso inferior a los 25 kilos al despegue.

No suele ser habitual pero en comparación con otros países europeos donde la regulación para el uso de drones es muchísimo más restrictiva podemos concluir con que en España y por el momento contaremos con un buen marco legal para filmación aérea con drones.