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¿Para cuando? El Plan Estratégico de la Cultura en Málaga.

Estimados amigos, a menos de 24 horas de terminar el año 2010, os hablaré hoy de un tema que he estado preguntando públicamente durante los últimos meses a todos cuantos se me han puesto a tiro. El tema no es otro que, como anuncia el título, la importancia de diseñar un plan maestro que tenga en la cultura su objetivo principal. He de dejar claro que entiendo la cultura como uno de los principales motores de desarrollo social y económico de una ciudad. En éste sentido y desde estas dos perspectivas (social yeconómica) pienso que una de las características de las ciudades comprometidas con la cultura es la toma de conciencia de la importancia de la misma en un plan escrito que conteste y aporte soluciones a las siguientes preguntas. ¿Qué queremos ser? ¿cuales son nuestras señas de identidad? ¿qué es en definitiva la cultura malagueña? ¿por qué hay que protegerla¿ ¿por qué potenciarla? ¿cuál es el valor económico de la contribución del sector creativo en la ciudad? ¿cuáles son nuestras debilidades y nuestras fortalezas?

Estas y muchas otras preguntas deberían recogerse en este documento que en pocas o muchas palabras, resuma o desarrolle, lo que la ciudad quiere ser en un horizonte temporal determinado. Me gusta llamarlo el Plan Estratégico de la Cultura porque hay que darle un nombre. No es menos cierto que al hablar de planes estratégicos no puedo evitar pensar en documentos pulcramente encuadernados, llenos de “quesitos”, vacíos de contenido, presentados, revisados y “colgados” en Internet para regocijo de políticos e instituciones y muy alejados, por lo general, del interés ciudadano.

Más allá de esta percepción se preguntará entonces: ¿para qué sirven?

Como le decía el otro día a un responsable de Cultura de la ciudad serviría para ejecutar en un plazo de tiempo determinado las acciones reflejadas en él. Suena simple y es simple. Claro esta que el plan estaría sujeto a los rigores de la realidad y prioridades del gobierno de la ciudad pero aún cuando las acciones contempladas en el plan no pudiesen llevarse a cabo (una crisis económica, por ejemplo). Los beneficios que para la ciudad tendría la existencia de un plan como mínimo llevaría a, de un lado, aunar e informar a todos los agentes que directa (artistas, empresas de gestión cultural, museos, etc.) e indirectamente (restaurantes, tiendas, agencias de viajes, etc.) de primera mano y sin ambigüedades sobre los intereses presentes y futuros de los dirigentes de la ciudad en materia cultural. De otro, sería de tremenda utilidad para aquellos que cada cuatro años son elegidos y que llegan a sus despachos sin la más mínima idea sobre la industria de la creatividad y mucho menos idea de lo que hizo su propio partido en esta materia durante la legislatura anterior. En el ámbito empresarial es como si usted cambiase de director en su empresa y el que acaba de incorporarse no encuentra un solo documento escrito y tiene que guiarse por las opiniones y el “asesoramiento” de unos funcionarios para los que el “recién llegado” no es sino otro rostro mas.

Llegados a éste punto me permitiré ponerle un ejemplo con la intención de ser más didáctico.

Imaginemos que tenemos el plan y en el mismo se recomendara como que las distintas administraciones  apoyasen, por  importante y rentable, el segmento del turismo cultural. Una primera acción podría ser, sería lo más aconsejable, crear un foro en el que los agentes anteriormente mencionados pudiesen compartir información. Una mesa de trabajo, una serie de reuniones periódicas en las que se fomentara el flujo de información operativa con la intención de crear productos turísticos específicos y complementarios a la oferta actual. De éste modo conseguiríamos que, pongamos por caso, cuando un Museo de Arte Contemporáneo decidiese llevar a cabo una exposición de arte japonés para el mes de noviembre; un cine pensase que podría dedicar una semana a proyectar un ciclo sobre Akira Kurosawa (cine japonés);  a la vez el restaurante japonés de la “esquina” podría pensar en preparar unos menús especiales para esa semana. Este simple ejemplo podría tener la capacidad tractora e invertir el flujo de turismo nacional que hoy en una ciudad como Málaga se ve tan interesante y que en mi opinión es cuestionable.

Lo importante no es qué los malagueños podamos estar en Madrid en el AVE una hora y media. Lo realmente importante, done radica la oportunidad, es que los madrileños comiencen a llegar a Málaga porque tengamos una oferta cultural lo suficientemente interesante para todo un fin de semana.

Hay que insistir desde esta tribuna virtual, por tanto, en la necesidad de generar un proceso de participación ciudadana orientado a la gestión del bien superior cultural para esta ciudad.

Como colofón rescatar algunas de las cosas buenas que se han hecho en esta ciudad y todavía en proceso de ejecución. Los profesionales que alumbraron el II Plan Estratégico de Málaga (II PEM) hablaron con bellas palabras de una visión que tuvieron en aquel momento de cómo Málaga debía ser. Con buen criterio y ciertas dosis de poesía dijeron: Metrópoli que mira al mar, la Málaga de Picasso, cultural y atractiva, en la vanguardia de la nueva sociedad del conocimiento, en definitiva, una ciudad renovada, para sus ciudadanos y visitantes.

Dell mensaje implícito en esta brillante definición de futuro me quedo con la figura de Picasso, la palabra cultural y el binomio ciudadanos y visitantes si saben a lo que me refiero.