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Creative Industries and Media.

¡Dios mío, Internet no forma parte todavía de la actividad económica del cine!

“Internet no forma todavía parte de la actividad económica del cine” con esta afirmación categórica el Presidente de la academia española, Enrique González Macho, se pronunciaba durante la gala de entrega de los Premios Goya. Yo no se que pensará pero seguro que, si tras la entrega de Premios, se diera un paseo por algunas páginas de Internet vería como la demanda de cine español, tras la entrega de premios, no paraba de subir.

Como recogen muy bien en la página http://www.error500.net nos encontramos con que la película “No habrá paz para los malvados“, gran vencedora de los Goya 2012, no estaba disponible ni en Filmin, ni en Wuaki ni mucho menos en Youzee. Desgraciadamente, no era la única, “Eva”, “La voz dormida” o “Blackthorn” les sucedía lo mismo. ¿La excepción? La Piel que habito está en alquiler, por tres euros en Filmin. De éste modo, sí que contribuí a que “Internet fuera parte de la actividad económica del cine” aunque el precio del visionado, dicho sea de paso, siguiese estando alejado del precio que considero justo como veremos a continuación.

Para mi el cine nunca podrá competir con la televisión por mucha calidad que esta tenga. Me da igual el 3D, el 2D o lo que quieran inventarse. El cine para mi sigue siendo en 2D y en una sala de cine.Pienso que esto es indiscutible, lo de la sala. Y “simplemente” porque en el cine vivimos la experiencia y en la casa, por más tecnología que metamos (se lo dice uno que ahorró un dinero y se montó un cine en el semisótano;) sigue siendo tu casa con todo lo bueno y regular que esto significa.

Lo que no me parece de recibo es que se diga que no forma parte de la economía del cine cuando, para bien o para mal, mejor para mal, Internet esta comiéndose una gran parte del pastel y sin pagar por ello. Si la industria “acomodada” del cine fuese más ágil ya se habría dado cuenta de que el negocio no es que esté cambiando es que ha cambiado radicalmente.

Alucino y me pregunto como, la industria del cine, no reacciona de manera inteligente y diferente. Viendo lo que le pasó a su hermana gemela, la industria discográfica, deberíamos pensar que algo habrían aprendido. Pues no. Sigen sin conseguir ponerse de acuerdo en el modelo de negocio que para mi y a grandes pinceladas esta claro. Un modelo que pasa por la accesibilidad o lo que es lo mismo una puesta a disposición inmediata y global del contenido a un precio adecuado. Esto desgraciadamente no ocurre en la actualidad. Lo del precio adecuado es fundamental. Aquí, ocurre como en el sector bancario. Quiero decir que nos imprimimos nuestros extractos bancarios (ahorrándoles papel y tinta, el líquido más caro del mundo); realizamos transferencias por Internet y nos cobran comisiones (ahorrándoles el tener a una persona ocupada en esta tarea) y así un largo etcétera. Sin embargo no repercuten estos beneficios económicos en sus clientes y esto no es justo. El cliente lo percibe como práctica deshonesta. No es lo mismo que el trabajo lo haga el banco a que lo haga yo mismo ¿verdad? Pues bien, en el cine pasa lo mismo. Si quitamos de la tarta la distribución tradicional que incluye entre otros gastos: laboratorio, operarios, proyeccionistas, acomodadores, impresión de entradas, latas de celuloide, transportes, seguros o marketing, entre otros, deberíamos pensar en que este ahorro llegará al espectador. Lo justo sería obtener un descuento no importante sino importantísimo sobre el precio del visionado. En definitiva, que nos dejen elegir la calidad del visionado y el precio que puedo pagar.

Para concluir, observe que dije “… si quitamos de la tarta la distribución tradicional” porque pienso que esta también debe de estar y repercutir sobre los clientes finales dicho coste o lo que es lo mismo esos 8 euros del precio de entrada que con tanto gusto estoy dispuesto a seguir pagando por ese contenido pero, una vez más, ¡que me dejen elegir!